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Las ecografías, también conocidas como ultrasonidos, son pruebas médicas que utilizan ondas de alta frecuencia para generar imágenes de los órganos internos en el cuerpo. En las embarazadas, las ecografías se prescriben habitualmente para generar una imagen del bebé. 

Una ecografía 4D utiliza maquinaria concreta y capta imágenes desde distintos ángulos y posiciones, que revelan imágenes más detalladas del bebé, como los rasgos faciales. Incluso puede capturar los movimientos realizados por el bebé durante el proceso. Una ecografía convencional sólo proporciona una imagen 2D del feto. Como norma general, se ejecuta en el embarazo por diferentes razones, como puede ser  la evaluación del desarrollo del bebé, determinar la edad gestacional y observar cualquier posible detalle fuera de lo normal.

Aunque la ecografía convencional produce una imagen del feto, esta requiere un técnico especializado en ultrasonidos o de otro profesional médico que pueda identificar las características y particularidades del cuerpo. Una vez terminado el procedimiento se suele entregar la foto al paciente, aunque por lo general distan mucho de las fotografías que vemos habitualmente. En algunas ocasiones una ecografía bidimensional puede revelar alguna anomalía y se requerirá una ecografía 4d más avanzada para confirmar la sospecha. Para muchas mujeres embarazadas, no hay verdaderamente necesidad médica para realizarse esta prueba, pero los motivos de la madre suelen coincidir con el deseo de tener una visión de su bebé más exacta. 

La mayoría de los centros y clínicas que realizan este tipo de ecografía recomiendan que la prueba se realice a partir de la semana 26 de gestación, ya que desde ese momento en adelante, el bebé suele el tamaño suficiente como para poder diferenciar sus características claramente.  A diferencia de las ecografías tradicionales que son requeridas por un profesional de la salud y se realizan en una clínica, una consulta médica o en un centro especializado, las ecografías 4d no requieren prescripción médica y, a menudo, se realizan desde empresas privadas que están especializadas en ecografías de este tipo.

Es un procedimiento no invasivo y se tarda alrededor de unos 20 minutos en finalizar. Antes de nada se aplica un gel conductor en el abdomen, ya que el procedimiento se realiza colocando un transductor sobre la barriga de la embarazada. Suele haber una pantalla de monitor en el campo de visión de la madre, lo que posibilita a la mujer ver el bebé y ver cómo se va completando la ecografía. A la madre se le entrega una foto como recuerdo y el vídeo del bebé.

Por otro lado, en países como Estados Unidos, la FDA es la que regula el nivel de energía que se utiliza en estos ecógrafos. Aunque son consideradas seguras, algunos profesionales médicos aseguran que deberían ser evitados todos los ultrasonidos que no sean estrictamente necesarios. Esto provoca un largo debate sobre los procedimientos, ya que aunque las máquinas de ecografia 4d generan una imagen de mayor calidad, existe cierta preocupación de que los niveles de energía que son necesarios puedan ser mayores. En cualquier caso, esto son especulaciones y no se ha demostrado.

Las madres que deseen tener una foto como recuerdo y opten por una ecografía 4d deben asegurarse de que el técnico que les realiza la prueba sea un ecografista profesional. También es recomendable que las mujeres que se estén planteando hacer el procedimiento pregunten antes a su médico.